aquí, hace cuarenta años, todavía se estilaba celebrarles en grande los quince años a las chiquitas. papá y mamá me preguntaron qué prefería: un baile o un té.
les dije, –horrorizada, que nada.
me pusieron a escoger entonces entre un viaje con ellos dos a miami o un viaje con toda la familia a panamá. réquete contra por supuesto y sin dudarlo un instante, escogí el viaje a panamá. fue memorable.
fuimos por tierra, en el toyota corona de mamá. era un carro chiquito. adelante iban papá manejando, mamá y olga. atrás, karla, eugenia y yo. con todas las ventanas cerradas y sin aire acondicionado.
hermann estaba todavía muy pequeño y se quedó con abuelo y abuelita. no sé por qué no hay fotos.
abuelita y abuelo me dieron plata para que me comprara un regalo de parte de ellos. mamá quería que me comprara una sortija, que era lo que se usaba, pero yo, por supuesto, para nada quería tampoco una sortija. genio y figura. le pregunté a mis abuelos si no les importaba que me comprara una grabadora. los cassettes todavía eran una novedad.
mamá insistía en la sortija y papá en que los cassettes eran una moda pasajera, que no valía la pena comprarse nada de esa tecnología. en realidad, los cassettes sustituyeron en gran medida las grabadoras grandes y no desaparecieron sino hasta con el advenimiento de la música digital.
abuelo y abuelita me dijeron salomónicamente que me podía comprar las dos cosas. así es que, para satisfacer a mamá, me compré una sortija horrorosa, en forma de trébol, con una perla y cuatro rubíes diminutos, de veras horrorosa, que por ahí debe andar rodando. desde mi punto de vista, la única ventaja que ofrecía es que me dejaba suficiente plata para la grabadora.
era una grabadora chiquita, en un estuche de cuero negro que dejaba libre las teclas: play fast forward return stop, y el control del volumen. en la parte de arriba se le levantaba una tapita, donde se ponía el cassette. se podía usar con baterías o se podía conectar con un cable.
además, me alcanzó para comprar ¡cuatro! cassettes.
uno me dejó de gustar después de oírlo unas pocas veces. ni siquiera me acuerdo de qué era. creo que herb alpert. al segundo lo recuerdo principalmente por la primera canción, 'je t'aime… moi non plus'. después supe que había producido tamaño escándalo por lo que en ella se oye: a mí me venía flojo y me encantaba.
además traía 'los molinos de mi mente', también francesa, que todavía me persigue: de repente la recuerdo y paso días tarareándola internamente. siento que me vuelvo loca. me parece que también había una fábula de gandy goose que la tenía de tema y que ahí fue donde primero la oí. ésta es la versión de petula clark:
y, si no me equivoco, 'et maintenant', en la versión original:
el tercer cassette era de jazz y muy amarillo: al hirt y pete fountain, aunque no estoy segura del segundo. me parece que tenía muchos estándares brasileños. bossanova estilo dixieland.
el último, el que más me gustaba y que no es sino hasta hoy que vuelvo a oír, era 'the real pearl', de pearl bailey. recuerdo tan bien las canciones que, en vez de sentir emoción, fue como si lo estuviera oyendo hoy por enésima vez.
pearl bailey se convirtió para mí en la voz del jazz. ni ella fitzgerald ni billie holiday ni lena horne ni etta james ni aretha franklin ni nadie: pearl bailey.
y, de lo que grabó pearl bailey, ese disco. y de ese disco, dos canciones: poor butterfly. the color of rain.
canto 'poor butterfly' y es de lo que mejor me sale. no he logrado saber ni quién es el autor de 'the color of rain' ni cómo conseguir la partitura. algún día.

Hace poco me encontré, no sé de dónde salió ni cómo llegó a mi computadora, un fragmento de Pearl Bailey y Louis Armstrong con los Muppets, se lo voy a pasar al correo, aunque tal fue fue usted quien me lo pasó, pero no sé.
ResponderBorrarAcá las canciones tampoco se escuchan :(
gracias, daniel.
ResponderBorrarvoy a ver cómo hago para arreglar lo de las canciones. tengo que conseguir algo más durable, y no un programita que te ofrece alguien y quita de circulación cuando se aburre. tal vez la solución sea ponerlos como videos con sólo sonido, aunque no me hace ni pizca de gracia. ya veremos.
Pues sí, o tal vez el video tenga, por lo menos, una foto, para que no sea taaan sin gracia.
ResponderBorrar