6.4.12

dos dragones

primero

para guardar el tesoro, fafnir se acorazó con todo lo que pudo. al fin era algo intocable, inconmensurable, inexpugnable, invencible, horripilante.
entonces se sintió mejor.
sólo en el vientre no se puso nada, porque lo arrastraba por el suelo y para qué.
sigfrido hizo un hueco y se metió en él. cuando fafnir pasó por encima, le clavó la espada en esa parte suavísima y lo abrió en canal.



segundo

san jorge se acercó, bellísimo, deslumbrante. nunca supo que no podía matar a hierro a un animal imaginario.
la tradición calla el nombre del dragón. a lo mejor no tenía. quién dice que todo bicho tiene nombre.
éste, sólo crespos y puntas y volutas, rendido a priori ante la belleza del santo, reptó a encontrarlo. estiró el hocico: tocarle aunque sea una bota.
murió antes de que cayera la estocada, ante el no rotundo que le prohibía una caricia.




4 comentarios:

  1. me alegra mucho que te guste.

    el segundo relato es el que ya existía más acabado y corresponde a la estatua de estocolmo, sankt göran och draken, que puse el pasado 22 de febrero.

    (claro que ahí san jorge no tiene un estoque: blande una espada.)

    ResponderBorrar
  2. tengo un par de fotos de san jorge que tomé en Berlín, quizá las quiera :)

    ResponderBorrar
  3. ¡encantada! ¿vio lo que puse el 23 de abril sobre jorge de capadocia? : )

    ResponderBorrar