la noche está despejada
vení a ver conmigo las estrellas
y a aprender a llamarlas por su nombre
qué es este desconsuelo
vení a jugar entre las olas
y a ver el brillo de las luces sobre el agua
voy desgarrada por dentro
vení a asomarte al vértigo del cráter
y acompañame en otro estado de conciencia
en el pecho llevo una herida
vení a que probemos la leche del ordeño
y a oír bramar a los terneros
por qué hasta soñar me duele
vení a que corramos juntos por la plaza
y a comer copos y melcochitas en la esquina
dónde está la caricia de tu voz
vení a hacer coronas con las flores
y a que nos amemos entre el olor a hierba
qué se hizo la voz de tu cuerpo
vení conmigo a resguardarte de la lluvia
y besame breve en la oscuridad doble del alero
tus ojos ya no son de agua, sino de hielo
vení a que desenredemos en una tarde la memoria
y a que nos contemos en detalle cualquier cosa
qué queda en uno, cuando ya no hay nada
vení a que nos trepemos juntos a los árboles
y a ver el arrebol entre avecillas ya dormidas
dónde buscarte, si no sé quién sos
vení a que paseemos de la mano
y a adivinar las cosas por la forma en que gotean
te tengo en frente pero ya te has ido
vení a que te acaricie lentamente
mudos en el silencio reforzado por su canto
no sé si vuelva a soportar lo bello
vení arrecostate conmigo entre la hierba
tal vez veamos al gavilán inmóvil en la altura
estoy ya muerta, aunque aún viva

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