21.2.12

pastoral triste

la noche está despejada

vení a ver conmigo las estrellas
y a aprender a llamarlas por su nombre

qué es este desconsuelo

el mar está en calma

vení a jugar entre las olas
y a ver el brillo de las luces sobre el agua

voy desgarrada por dentro

el viento sopla en el irazú

vení a asomarte al vértigo del cráter
y acompañame en otro estado de conciencia

en el pecho llevo una herida

las vacas se dirigen al establo

vení a que probemos la leche del ordeño
y a oír bramar a los terneros

por qué hasta soñar me duele

los niños salen de la escuela

vení a que corramos juntos por la plaza
y a comer copos y melcochitas en la esquina

dónde está la caricia de tu voz

ya hay santalucías en el potrero

vení a hacer coronas con las flores
y a que nos amemos entre el olor a hierba

qué se hizo la voz de tu cuerpo

la noche se quiebra en los charcos del asfalto

vení conmigo a resguardarte de la lluvia
y besame breve en la oscuridad doble del alero

tus ojos ya no son de agua, sino de hielo

ya huele el café recién chorreado

vení a que desenredemos en una tarde la memoria
y a que nos contemos en detalle cualquier cosa

qué queda en uno, cuando ya no hay nada

las nubes se sonrojan en la tarde

vení a que nos trepemos juntos a los árboles
y a ver el arrebol entre avecillas ya dormidas

dónde buscarte, si no sé quién sos

la neblina vela los faroles de las calles

vení a que paseemos de la mano
y a adivinar las cosas por la forma en que gotean

te tengo en frente pero ya te has ido

un comemaíz desgrana ternezas en la noche

vení a que te acaricie lentamente
mudos en el silencio reforzado por su canto

no sé si vuelva a soportar lo bello

el cielo está hoy de un azul purísimo

vení arrecostate conmigo entre la hierba
tal vez veamos al gavilán inmóvil en la altura

estoy ya muerta, aunque aún viva

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