hizo mucho frío. llovía en ráfagas que podían ser de neblina, pero a veces el agua nos azotaba inmisericorde. el viento, mucho viento, se colaba por todas partes, amenazaba llevarse el techo. el paisaje cambiaba con los segundos. una vez vimos el resplandor duro del mar.
creímos que íbamos a ver, qué se yo, coyotes, o tal vez un quetzal, como otras veces. en cambio, fuera de las vacas de los potreros, una garza, sólo vimos colibrís. unos grandes, pesados, de aletear profundo y cuello tornasol, y éstos, chiquititos, sutiles. estuvimos fotografiándolos y resultó más difícil de lo que nos imaginábamos: es cierto que vuelan quietos en un solo lugar, pero los movimientos que hacen son tan rápidos y tan imprevistos, que tomamos un montón de fotos vacías.
de las que tenían 'algo', ésta, un colibrí chiquitito que se aleja, es la que más me gusta.
18.12.08
por el poás
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Me encanta la foto.
ResponderBorrarSaludos,
A mí me encanta! Me fascina, está muy buena!
ResponderBorrarY esta historia, ¿de cuándo es?
ResponderBorrarGracias, Warren; gracias, Daniel.
ResponderBorrarLa foto es del miércoles… la 'historia' también.
No sé: la temperatura debe haber andado por los 4 o 5 grados. La lluvia azotaba inmisericorde, si era lluvia; si era neblina, se arremolinaba en una danza que lo abarcaba todo.
Los árboles decían que sí, y el viento los obligaba a decir otra vez que sí, sin darles tiempo de enderezarse antes. Parecía que le habían hecho carrera a los cipreses, tenían todos el follaje para el mismo lado. Cuando salimos, nos pasó lo mismo con el pelo. Hacíamos juego con el paisaje.
Comimos sopa y tortillas de maíz con queso. Vimos videos de Les Luthiers, que se convirtieron en uno de mis grupos preferidos cuando los descubrí en 1974, gracias a mis compañeros de universidad. Para mi gusto, se han quedado demasiado en los sesenta, pero ese día eran exactamente lo que necesitábamos. Nos reímos muchísimo y nos admiramos, como siempre, de su ingenio.
Bueno, pues qué bien que comieron y se rieron con esa comedia tan particular.
ResponderBorrarEn cuanto a la "historia", me sigue sorprendiendo. Supongo que la escena del pelo fue digna de ver, junto al paisaje, ni modo.
Repito, la foto me encanta!
Fotografiar colibríes es muy difícil con cámaras compactas, tienen demasiado retardo entre apretar el botón y el momento que se toma la foto.
ResponderBorrarGracias otra vez, Daniel.
ResponderBorrarSí, Ignacio, había que adivinar un poco dónde iban a estar un momento después, para aumentar la posibilidad de que quedaran 'dentro'. Aprendí que suelen hacer varias veces el mismo movimiento, digamos, retirarse un poquito y volverse a acercar a lo que les interesa desde la misma dirección, pero aun así había fotos 'vacías'. Pude tomar una foto de uno de los pequeñitos parado cerca del techo, y dos de uno grande en una baranda, pero la primera está demasiado oscura y queda muy pixelada si uno trata de hacerle algo, y las otras dos tienen un defecto similar: son siluetas contra un fondo claro que permiten reconocer poco de los pajaritos y no son buenas como sólo silueta. la foto del colibrí que se va casi no la tomo. Fue de segunda intención, así es que tuve suerte. Hay otras donde se ven las alas, más o menos quietas, casi transparentes, pero no sé si valen la pena.
Les Luthiers es un grupo de cómicos argentinos que, además, son músicos excelentes. O al revés. Siguen siendo muy gustados. Hay muchos videos de ellos en YouTube. Por ejemplo, de aquel tiempo, una demostración del teorema de Tales que es de morirse. Porque es la demostración del teorema.
Era tanto el viento, que no sé cómo no soy la cantante calva.
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