no sé por qué me ha dado por recordar los poemas de la niñez. aquí va otro, del que, lamentablemente, no encontré el autor:
el elefantito lloraba
porque no podía dormir.
duerme, elefantito mío,
que la luna te va a oír.
papá elefante está lejos:
se oye en el manglar mugir.
duerme, elefantito mío,
que la luna te va a oír.
el elefantito lloraba
(¡con un aire de infeliz!).
y alzaba la trompa al viento:
parecía que con la luna
se limpiaba la nariz.
duerme, elefantito mío,
que la luna te va a oír.
14.2.11
¡con un aire de infeliz!
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Caramba.. pero estos poemas son bastante tristes!
ResponderBorrarbueno… yo creo que son bastante sentimentalones, y que cuando yo era chiquita se consideraban tiernos, dulces y naïv, o sea, apenas como para recitárselos a los chapulines.
ResponderBorrarlos de garcía lorca, aunque están dedicados a la niñez, son poemas para adultos. si no, que lo digan las horas que pasé dándole vueltas a
'un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros'
o a
'el sol, capitán redondo, lleva un chaleco de raso'.
: )
Toda la razón!
ResponderBorrargracias. ; )
ResponderBorrarpor cierto: éstos son los que recuerdo, no los que sabíamos o nos recitaban, no sé si había más, probablemente sí, ni cuáles eran: la escogencia es enteramente mía, y supongo que refleja que desde chiquititititita ya tenía macabro el humor, verdad.
ResponderBorrarhabría que ver de cuáles se acuerdan mis hermanas. en femenino, porque hermann es de otra época.
ja ja.. sí, desde pequeña.. muy claro!
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