Buscando otra cosa, me encontré este cuentito de hace unos años. Aquí se los dejo.
Bonn am Rhein
Ofelia pasó por el centro a la hora en que las floristas desechan lo que no quieren ofrecer al día siguiente. Pagó por un montón de tulipanes blancos, se alejó apretándolos contra el pecho. Había un mendigo tiritando de frío; le dio el abrigo sin reparar apenas en el gesto del viejo.
Caminó por la orilla del río, hasta donde hay unas gradas de piedra que entran al agua, y descendió por ellas.
Cuando no pudo sostenerlas más, las flores se esparcieron con la corriente.

Este también me encanta. ¿Cómo luchar contra la escritura de Silvia? Todo me gusta.
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