4.3.08

Marzo

Me cuenta Carmen Bulhac que el 1º de marzo se celebra en Rumania el principio de la primavera; me pregunta también si nosotros aquí la celebramos en la misma fecha.

En Rumania, ese día las mujeres le ofrecen a los hombres, y viceversa, una especie de tokens que se llaman 'martisoare' (marcitos), pequeños objetos de plástico, piedra, cobre, seda o, incluso, de oro, que representan la primavera o la suerte: florcitas de la estación, violetas, deshollinadores, herraduras. Penden de un mecatito rojo y blanco, símbolo de la vida que vence a la muerte (o de la primavera que vence al invierno, o del triunfo del renacer y la regeneración y la fecundidad general). Se cosen a la blusa o la camisa y se llevan hasta el 9 de marzo.



La costumbre está documentada desde hace ocho mil años. Hay 'marcitos' en las excavaciones arqueológicas. En ese tiempo eran piedritas blancas y rojas engarzadas en un cordel. Hace unos dos mil años, eran monedas. El valor de la moneda (oro, plata, bronce) indicaba la clase social del regalado. Los 'marcitos' se llevaban puestos hasta que reventaran los primeros brotes de los árboles, y entonces se colgaban en ellos.

El 8 de marzo se celebra el día de la madre, y el 9, los cuarenta santos y el día del padre.

Las costumbres rumanas derivan en parte de las romanas de hace casi dos mil años. Del 106 al 271, Rumania estuvo ocupada por los romanos, quienes también les dejaron el nombre y el lenguaje. Hoy en día, el 87% de los rumanos pertenece a la iglesia rumano ortodoxa; en todo el país existe una gran cantidad de iglesias y monasterios, por lo general de madera. La región de Maramuresch (pronunciado como en alemán), de la que Carmen también me habla, tiene los edificios más notables. En la construcción se nota la influencia bizantina. En otras partes, la gótica. Hoy en día están en uso más de quinientos monasterios y conventos; albergan a más de ocho mil personas. Rumania tiene veintiún millones y medio de habitantes y una superficie casi cinco veces más grande que la de Costa Rica.

No logré averiguar quiénes eran los cuarenta santos del 9 de marzo, tal vez Carmen me cuente, pero en cambio me encontré este proverbio:

"Fá ce zice popa, dar nu fá ce fáce el." (Haz lo que dice el cura, pero no hagas lo que hace él.)

Ajá.

Este año, el ayuno de Pascua (así lo llama Carmen) empieza el 10 de marzo.

Y, por respeto a mis canas, me economizo lo que me cuenta de cómo relacionan los rumanos el tiempo de principios de marzo (totalmente variable) con el genio de las mujeres de edad avanzada.

Ilona Molnar, quien vive en la misma ciudad en que se dice que nació Vlad III. Drăculea; quien, en realidad, no es rumana sino de la minoría húngara, católica en vez de ortodoxa; y quien, para sobrevivir, da clases de alemán, me cuenta del desastre que ha sido la entrada de Rumania a la Unión Europea. Les fue todavía peor que a nosotros con el TLC.

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