la noche está despejada
vení a ver conmigo las estrellas
y a aprender a llamarlas por su nombre
qué es este desconsuelo
el mar está en calma
vení a jugar entre las olas
y a ver el brillo de las luces sobre el agua
voy desgarrada por dentro
el viento sopla en el irazú
vení a asomarte al vértigo del cráter
y acompañame en otro estado de conciencia
en el pecho llevo una herida
las vacas se dirigen al establo
vení a que probemos la leche del ordeño
y a oír bramar a los terneros
por qué hasta soñar me duele
los niños salen de la escuela
vení a que corramos juntos por la plaza
y a comer copos y melcochitas en la esquina
dónde está la caricia de tu voz
ya hay santalucías en el potrero
vení a hacer coronas con las flores
y a que nos amemos entre el olor a hierba
qué se hizo la voz de tu cuerpo
la noche se quiebra en los charcos del asfalto
vení conmigo a resguardarte de la lluvia
y besame breve en la oscuridad doble del alero
tus ojos ya no son de agua, sino de hielo
ya huele el café recién chorreado
vení a que desenredemos en una tarde la memoria
y a que nos contemos en detalle cualquier cosa
qué queda en uno, cuando ya no hay nada
las nubes se sonrojan en la tarde
vení a que nos trepemos juntos a los árboles
y a ver el arrebol entre avecillas ya dormidas
dónde buscarte, si no sé quién sos
la neblina vela los faroles de las calles
vení a que paseemos de la mano
y a adivinar las cosas por la forma en que gotean
te tengo en frente pero ya te has ido
un comemaíz desgrana ternezas en la noche
vení a que te acaricie lentamente
mudos en el silencio reforzado por su canto
no sé si vuelva a soportar lo bello
el cielo está hoy de un azul purísimo
vení arrecostate conmigo entre la hierba
tal vez veamos al gavilán inmóvil en la altura
estoy ya muerta, aunque aún viva