29.1.12

don egon juega futbol


don egon en otro partido de 1923
fruncir los ojos para verlo
me parece que todos los que lo conocimos después, lo reconocemos aquí sin problema, 
a pesar del tiempo transcurrido antes de que naciéramos


de un artículo de luko:

… el 10 de junio de 1923, ocurriría lo insólito en la cancha del C.S. Herediano, en San Francisco; al parecer, se trata de la plaza que había allí, antes de que se construyera el supermercado Hipermás. Ante una “barra” desproporcionada, de apenas 50 fanáticos liguistas venidos en un camión expreso, y unos 1550 heredianos, el partido arrancó a las 10.30 a.m.

Cuando faltaban apenas 15 minutos para concluir, bajo dominio liguista, “Cayito” Arguedas envió un balón débil que apenas rozó el poste e ingresó al marco del desconcertado arquero liguista Arnulfo Zeledón. Sin embargo, no había cesado la algarabía de la barra florense cuando, tres minutos después, el delantero Claudio (Tuto) Alfaro metió el balón en el marco florense.

Pero el desconsuelo herediano estaba por venir pues, cuatro minutos después, el extremo izquierdo Israel Gutiérrez evadió con rapidez endiablada a dos rivales y pegó un puntazo esquineado, que dejó atónito a medio mundo. El árbitro Egon Holst -de origen alemán- dio por buena la anotación pero, para que no hubiera duda alguna, consultó con Otto Hutt, quien actuaba como juez de puerta -entiendo que en esos tiempos no había redes y se colocaba a un auxiliar arbitral en cada marco- y, aun siendo herediano confeso, validó el gol, pues el balón había entrado al marco, efectivamente.

¡Y ahí se armó el zafarrancho! La multitud, a la cual se sumaron varios jugadores florenses, la emprendió contra Holst quien, firme e impávido, se ubicó en el centro de la cancha, sacó una escuadra y dijo que dispararía a quien se le acercara. 


Sí, fueron otros tiempos, sin duda, pero… ¡ojalá nunca más se necesite de árbitros pistoleros!


luko hilje
un árbitro pistolero
nuestro país, junio de 2010

lamentablemente ya no está la página en internet, por lo que les pongo el artículo completo como comentario, por si lo quieren leer.

. - . 

 ana eugenia me prestó este recorte, de donde saco la imagen de don egon que puse arriba:


2 comentarios:

  1. Un árbitro pistolero, primera parte

    Luko Hilje Q. (luko@ice.co.cr)

    A propósito del campeonato mundial de fútbol en Sudáfrica y del polémico gol anulado a Inglaterra en su partido contra Alemania ayer, desempolvo este artículo mío, publicado hace pocos años en La República. Vean lo que sucedió… ¡con todo y que había árbitros a la par de los marcos!

    No tuve la fortuna de conocer en persona a don Armando Mórux Sancho, quien fuera gran deportista y profesor de educación física en el Instituto de Alajuela. Sin embargo, alguna vez lo llamé para hacerle una consulta deportiva, la cual me respondió con gran amabilidad y presteza -sin consultar texto alguno- gracias a su extraordinaria memoria. Como un hermoso legado para los liguistas, escribió el libro “Memoria. Liga Deportiva Alajuelense”, publicado en 1996, que todo aficionado de esta divisa debiera conocer.

    En este agradable libro, entre tantas remembranzas y anécdotas que evidencian un profundo respeto por quienes han hecho del deporte un medio de realización y superación personal, así como de entrega a sus semejantes, hay una anécdota que, por insólita, deseo relatar aquí.

    La Liga se fundó en 1919, y no sería hasta dos años después que se formaría la Liga Nacional de Fútbol -embrión de la actual Federación-, la cual promovió el primer campeonato nacional. En su debut, el 10 de julio de 1921, la Liga caería 3-1 ante el Club Sport Herediano, como también sucedería en los dos partidos sucesivos: 5-1 ante el Club Sport La Libertad y 4-0 ante la Sociedad Gimnástica Española. Tras repuntar con una victoria ante La Unión de Tres Ríos, así como lograr algunos triunfos y empates, volvió a caer ante el C.S. Herediano -que se coronaría como campeón ese año, así como en 1922-, esta vez por un apabullante 8-0.

    Pero el 10 de junio de 1923, ocurriría lo insólito en la cancha del C.S. Herediano, en San Francisco; al parecer, se trata de la plaza que había allí, antes de que se construyera el supermercado Hipermás. Ante una “barra” desproporcionada, de apenas 50 fanáticos liguistas venidos en un camión expreso, y unos 1550 heredianos, el partido arrancó a las 10.30 a.m.

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  2. Un árbitro pistolero, segunda parte

    Luko Hilje Q. (luko@ice.co.cr

    Cuando faltaban apenas 15 minutos para concluir, bajo dominio liguista, “Cayito” Arguedas envió un balón débil que apenas rozó el poste e ingresó al marco del desconcertado arquero liguista Arnulfo Zeledón. Sin embargo, no había cesado la algarabía de la barra florense cuando, tres minutos después, el delantero Claudio (Tuto) Alfaro metió el balón en el marco florense.

    Pero el desconsuelo herediano estaba por venir pues, cuatro minutos después, el extremo izquierdo Israel Gutiérrez evadió con rapidez endiablada a dos rivales y pegó un puntazo esquineado, que dejó atónito a medio mundo. El árbitro Egon Holst -de origen alemán- dio por buena la anotación pero, para que no hubiera duda alguna, consultó con Otto Hutt, quien actuaba como juez de puerta -entiendo que en esos tiempos no había redes y se colocaba a un auxiliar arbitral en cada marco- y, aun siendo herediano confeso, validó el gol, pues el balón había entrado al marco, efectivamente.

    ¡Y ahí se armó el zafarrancho! La multitud, a la cual se sumaron varios jugadores florenses, la emprendió contra Holst quien, firme e impávido, se ubicó en el centro de la cancha, sacó una escuadra y dijo que dispararía a quien se le acercara. Ante tan inesperada determinación del árbitro, la barra florense cambió de blanco: se abalanzó entonces contra los jugadores liguistas y su pequeña barra, mediante puñetazos, pedradas, leñazos y lanzamiento de sillas -en esos tiempos tampoco había graderías-, resultando seriamente heridos varios de ellos.

    La denuncia planteada por la Liga, la cual fuera pormenorizada por sus directivos Enrique Riba Morella y Juan Rodríguez -transcrita por completo en el libro de Mórux-, así como las pesquisas pertinentes posteriores, hicieron que suspendieran por nueve meses y un año a los jugadores Eladio Rosabal y Otoniel Martínez, respectivamente, que multaran al C.S. Herediano con 50 colones, y que a dicho equipo se le aceptara el retiro de la Liga Nacional, a la cual retornaría en 1924.

    Sí, fueron otros tiempos, sin duda, pero… ¡ojalá nunca más se necesite de árbitros pistoleros!

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