daba el reloj las doce: este poema de antonio machado que, no sé por qué, siempre pienso que es de césar vallejo, me atrae y me repele.
ya lo puse una vez aquí, hace más de tres años y medio, con la puntuación original, que me parece excesiva. esta vez siento la necesidad de ponerlo como me da la gana. ustedes saben, es aquél de
daba el reloj las doce y eran doce golpes de azada en tierra. —¡mi hora!, grité. el silencio me respondió: —no temas: tú verás caer la última gota que en la clepsidra tiembla. dormirás muchas horas todavía sobre la orilla vieja y encontrarás una mañana pura amarrada tu barca a otra rivera.
tal vez lo que me dice tanto es la mezcla de desolación y esperanza. lo fúnebre del principio y lo sereno del final. no necesito creer en los supuestos del poema, sino sólo pasarlo a las situaciones de la vida. puede que todavía esté viva porque hay momentos en que soy como este poema.

No sé si me pasa también a mi o nos pasará a todos, pero a veces siento los golpes de azada en tierra y otras solamente duermo en la orilla.
ResponderBorrarusted está muy jovencito para que le pase eso. respire profundo y espérese unos años. : )
ResponderBorrarja ja ja
ResponderBorrar