leí por primera vez orgullo y prejuicio cuando tenía diecisiete años; empecé a reírme con la primera frase y creo que no dejé de reírme hasta que terminé el libro. entre tanto, fácilmente la he leído cuarenta o cincuenta veces, y no deja de divertirme y asombrarme.
sé que ha sido filmada en 1938, 1940, 1952, 1958, 1967, 1980, 1995, 2003 y 2005.
es muy interesante lo que pasa con una novela cuando la adaptan al cine y, a veces, muy triste cuando se trata de una obra que uno quiere. me costó mucho aprender que el resultado suele ser casi completamente independiente del original y que, si se puede, hay que hacer el esfuerzo de juzgarlo por sus propios méritos.
creo que al fin lo entendí con solaris: una novela extraordinaria, –plagada de defectos. dos películas magníficas, –que no son la novela.
de orgullo y prejuicio conozco las versiones de 1940, 1980, 1995 y 2005. me llama la atención que cada versión, también las otras, tiene sus defensores acérrimos, no sólo entre los cinéfilos sino también entre los lectores de la novela. como los tratamientos son tan diferentes, y algunos de veras muy pobres, supongo que debe haber algo de veras acertado en el hilo mismo de la narración, que la mantiene interesante en todas las transformaciones. supongo que habría que ver qué es lo que hace buena a una novela buena: qué montón de tela que cortar.
de la versión de 2005 me gustan la atmósfera, la música, algunas tomas como ésta
y lo acertado de varios personajes secundarios. a la cabeza: donald sutherland como mr. bennett; pero también tom hollander como mr. collins y judi dench como lady de bourgh, por ejemplo, aunque no calcen para nada con la descripción del libro.
nunca jamás en la vida se me había ocurrido, ni se me habría ocurrido jamás a mí sola, pensar en donald sutherland como mr. bennett, jamás de los jamases. sin embargo, en cuanto supe que le habían encargado el papel, quise ver la película, porque me pareció singularmente acertado. –y lo es. tanto, que parece que, hace más de doscientos años, jane austen inventó el personaje expresamente para él.
en realidad no entiendo para nada la maldita costumbre gringa de ponerle música a todo, que no me parece sino un intento futil de manipular al espectador. lo curioso es que no se den cuenta de que rara vez es pertinente. -y nos hayan seguido atormentando con lo mismitico a través de tantos decenios.
sin embargo, si mal no recuerdo, en este caso la música es buena y rara vez molesta, además de que la película es inglesa y no gringa: pero es una lástima, y muy evidente, si uno compara esta versión con la de 1995, que aquí el sonido no va acorde, para nada, ni con la época ni el lugar que se representan: la europa, –la inglaterra, de los años del cambio de siglo del xviii al xix. y es que, si en la versión de 1995 los pianos de la época suenan como de la época, –supongo; en 2005, suenan como de… 2005.
achará.
no es el único anacronismo, pero tal vez sí el más evidente. otro, por ejemplo, es la manera en que, 'para resumir' y acelerar el ritmo de la narración, a veces a los personajes 'se les olvidan' las maneras. un ejemplo: la escena donde darcy presenta a georgiana, que es simpática, pero un desastre. como que, para los demás, la señora gardiner es transparente, invisible e inexistente.
la primera vez que la vi, excepto en lo que a sutherland se refiere, la película me pareció perfectamente olvidable: para apreciarla tuve que verla otra vez, años más tarde, y volver a leer el libro para entender las diferencias.
con el tiempo se hará aún más evidente todo lo hija de esta época que es.


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